HISTORIA DE UN FREGADERO

16/03/2015

El fregadero es un recipiente usado para lavar la vajilla, cubertería, cristalería y demás útiles de cocina. Antiguamente era el receptáculo -generalmente un banco de madera o piedra- donde se colocaban los artesones o barreños en que se fregaba. También se denomina fregadero al espacio ocupado por éste en una cocina.

El diccionario de sinónimos de uso relaciona fregadero con artesa, pila y lavadero. La riqueza lingüística y el hecho de tratarse de un objeto del entorno cotidiano, añade denominaciones equivalentes. Así, en Hispanoamérica se habla de “bacha”  y de batea; el refranero popular castellano da noticia de su uso en femenino en la Meseta Central, es decir, “fregadera”; y en algunos contextos puede leerse e incluso oirse: “pileta de la cocina” o simplemente “pila de fregar”.

1.EL ENCUENTRO

Una mañana del pasado año recibí una llamada; un familiar de un cliente que le había realizado una reforma se puso en contacto conmigo. Su intención era que le realizara los mismos servicios que a su hermano, años atrás.

Tras darnos el contacto, el siguiente paso era visitar la vivienda para darme una idea de la reforma que deseaban ejecutar y poder realizarles una  primera valoración de los trabajos.

Tuvimos que quedar un día concreto, puesto que la vivienda todavía no la habían adquirido…..trámites burocráticos que se eternizan. La finca está ubicada en el “Eixample Esquerra” de Barcelona, muy cerca del tan conocido “Mercat de Sant Antoni”.

La construcción de dicha finca data sobre los años 50, estructura unidireccional, muros de carga, incluso mantienen el ascensor de origen de cabina de madera y cerramiento exterior de malla metálica.

El estado de la vivienda prácticamente mantenía el aspecto de la ejecución original. La distribución, las cornisas en los techos,  el baño, las instalaciones, sobre todo de calefacción de radiadores de hierro colado en sistema bitubo, pero con las tuberías de circulación de agua que discurrían por la vivienda inferior. Tan sólo aprecié una pequeña modificación en la cocina. Un tabique, que supuestamente hacía las funciones de despensa, se había eliminado, y la caldera se había sustituido por una de gas natural. Entrar en este tipo de viviendas es como pasar el túnel del tiempo y retroceder  80 años.

La futura propiedad de la vivienda empezó a comentarme sus intenciones y necesidades para adaptar la vivienda a los tiempos que corren. Y entramos en la cocina .

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Obviamente, la cocina debía sufrir una reforma integral, pero antes de comentar nada al respecto, los clientes me realizaron una pregunta de las que agradezco profundamente; “Francesc, ¿ podemos aprovechar la pileta de la cocina ?”.  Mi respuesta, contundente, “Señora Àngels, Señor Ramon, debemos aprovecharla, y lo haremos”.

La pila de fregar, una pieza de mármol del denominado “Blanco País”, proveniente de las canteras de Macael, de dos senos vaciados en forma cúbica. Dos esferas perfectas. Un imponente bloque de piedra de mármol que debía tener un grueso de unos 18 cms y 110 centímetros de largo. En mi dilatado “currículum” de reformas he visto diversas fregaderas de mármol, algunas de ellas dignas de museo, pero nunca una pieza como esta, de las que empiezan a ser únicas en su especie.

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La intención tanto de los clientes como la mía se palpaba en el ambiente de esa cocina, no pretendíamos restaurar esa pieza con el afán de darle a la reforma un toque de estilo “Retro”, o aprovecharla para englobarla  en un espacio concreto en un proceso de interiorismo, al contrario, no teníamos ni idea de dónde colocarla, tan solo apreciábamos ese bloque de mármol trabajado.

Vista y explicada la idea de los clientes en el caso concreto de la batea y en el global de la reforma, procedí a tomar medidas para realizarles un par de distribuciones y valorar los trabajos. Tocaba esperar los trámites para que mis clientes adquirieran la vivienda en propiedad.

2.EL VIAJE DE IDA.

Tras unos meses de insufrible espera por parte de mis clientes,(se trataba de obtener la División Horizontal para poder Escriturar), y de darme la noticia de que la vivienda ya era oficialmente de su propiedad, ajustamos ideas, precios y cerramos trato con las empresas que debían intervenir, tramité los permisos pertinentes y nos dispusimos a entrar “ al trapo”.

Ya habíamos comentado la ubicación definitiva del bloque de mármol. Dejarlo de nuevo en la cocina y que continuara ejerciendo las funciones de pila de fregar lo descartamos, puesto que adaptar el mobiliario de cocina actual a este tipo de  “fregaderos” nos causaba detalles constructivos bastante complicados……encuentro de mármol con fregadero, mobiliario hecho a medida incluyendo los soportes para soportar el peso de la misma…..un quebradero de cabeza.

Al final, y después de darle un par de vueltas a la distribución del baño, decidimos que a partir de ahora ya no se llamaría “fregadero”, ahora serían las dos cubetas del baño, una para cada uno de mis clientes,quizás mejor llamarlo “lavamanos dual”.

Procedimos a la demolición de las partes de la vivienda que debían sufrir una remodelación parcial o total, con el aviso por mi parte de que “la fregadera ni se toca”. Como si se tratara de una Permanencia en Obra, un día y una hora en concreto quedamos los encargados del derribo y yo para extraer el bloque de mármol, con la intención de causarle el mínimo daño posible.

La pila estaba ligeramente empotrada en una pared de tocho macizo, y lo que en su día fueron los refuerzos para soportar su peso, unos ángulos de hierro, también empotrados en la pared, ahora eran unos pobres hierros oxidados por el tiempo y la humedad recibida de tantos usos.  Actualmente , y milagrosamente, el mueble inferior aguantaba parte del peso del mármol. Lo detectamos enseguida, ¡menos mal!.

Cuatro personas, entre ellas mis dos brazos, hicieron falta para extraer el bloque. Primero, dos aguantando y dos extrayendo el mueble inferior. Luego dos en cada lado, tras descarnar el material de agarre de la pared, y realizando pequeños movimientos hasta que se soltó. Debía pesar unos 80 Kilos. Con sumo cuidado (y como pudimos)  la dejamos en suelo, esperando su traslado a taller.

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Desde que tengo uso de razón, y por criarme en familia de Constructores, conozco a una Empresa de mármoles, ya en segunda generación. “Mármoles Latorre “ lleva más de 40 años en el negocio del mármol, y para mí, ya son casi de la familia. En su día les comenté la intención de restaurar y adaptar este fregadero, porque además también tienen un cariño especial a este tipo de piezas. Encantado de la vida, Salvador, uno de los tres hermanos del negocio ( Paco y Ché, ¡¡que no os olvido!!), visitó la vivienda y nos asesoró sobre la restauración. Un Profesional con todas las letras.

Llegó el día del traslado al taller. De nuevo, plantado en la vivienda con dos personas más, cargamos la pieza en una carretilla (pobre carretilla), y de viaje….primero al ascensor. La pieza bajó “solita” por miedo al sobrepeso, luego al camión con mucho esfuerzo y bien protegida. Esperaban tres personas más en el taller para su descarga.

3.EL TRABAJO EN TALLER.

Una vez en el taller de mis amigos De La Torre, se procedió tal y como nos había explicado Salvador. La pieza tenía un galceado lateral, que en su día fué el encuentro con el sobre de mármol. A la pieza también se le había colocado un faldón de mármol en su parte delantera, supongo que para evitar las salpicaduras.Era una tira de mármol que la habían anclado con dos pernios, y encolado en su colocación.1417644515177

El trabajo en taller consistía en cortar los laterales para eliminar los galces y dejarla escuadrada, eliminar el faldón, rebajar un centímetro la parte delantera para dejar la cara “virgen”, limpiar los senos, pulir la pieza en cara y laterales y adaptar los nuevos orificios de las válvulas de hoy en día.”Casi nada” y por cierto, a un precio irrisorio (precio de cuando se hacen las cosas por dedicación, y a un cliente que lo merece).

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Las válvulas de desagüe en aquellos tiempos no existían. Se realizaban pequeños orificios de 2 centímetros de diámetro, para introducirles un tubo de plomo, que remachaban en su parte superior. Luego lo empalmaban a base de calentamiento y soldadura a otro tubo de plomo con forma de sifón. Trabajos artesanales que con la aparición del plástico desaparecieron por completo.

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Compré dos válvulas de las denominadas “Click-Clack”, y se las proporcioné a los Latorre. Debían hacer los orificios pertinentes para adaptar este tipo de válvulas. Cuando tratas con profesionales, este tipo de trabajos parece que sean hasta absurdos, y la realidad es otra totalmente contraria.

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4.DE VUELTA A CASA.

Tras un par de visitas al taller, una de ellas con los clientes, para limar aspectos de su acabado, y darle el visto bueno, procedimos a preparar el transporte de vuelta a casa. Misma forma en la que se llevó, tres personas a la carga en taller y tres personas a recibirla en obra, con la misma carretilla, que volvió a resistir  favorablemente el peso de la pieza. Otra vez subió sola en el ascensor.

Ya teníamos preparada su nueva ubicación. Aprovechando un poyete que realizábamos para la ducha, a modo de divisoria entre la misma y la zona de lavabo, y la pared paralela al poyete, coloqué dos perfiles metálicos a modo de “T” de 50 milímetros, empotrados en ambos lados, con la intención de realizarle una solera de base al “pedrusco”.

El grueso de la solera se “camuflaría” con una pieza de madera postiza, a juego con el armario que se construiría a medida bajo la misma. Además la solera me permitía realizar recrecidos en ambos lados y en el fondo de la pieza, puesto que el hueco del  largo de la pieza era menor que el hueco entre paredes,y de ancho era de unos 50 centímetros, y el armario debía ser de 60.

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Una vez realizada la solera, y con un poco más de mortero, asentamos el bloque de mármol, dejando los espacios a los laterales y al fondo y los orificios para las válvulas. Tres personas más para realizar este sencillo montaje. El revestimiento de acabado de estos espacios no lo teníamos claro ni los clientes ni yo. Optamos por dos posibilidades, mármol ( reutilizando tiras extraídas de la cocina) o el revestimiento de gres que usamos para alicatar el baño.  Al final, las fotos hablan por sí mismas.

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Otro aspecto que tuvimos en cuenta es el de la grifería. Se optó, creo que con acierto, en colocar una grifería empotrada en pared. La idea de colocar dos grifos con alargadores por detrás de la pieza no nos convencía.

¿Cómo darle un poco de presencia y majestuosidad a la “antigua” pileta?, volándola un par de centímetros del mueble, y realizando los postizos posterior y laterales más bajos . Suficiente.

Mención especial al Instalador que montó los sifones. La fregadera por su parte baja era totalmente irregular, y sudó sangre para poder adaptar las juntas de las válvulas a la pieza. Muchas gracias por el esfuerzo Santi. También a los operarios que trataron a esa pieza como si fuera un “bebé” en sus brazos. Muchas gracias Rashid y compañía.

Y poca cosa más….ahí  tenemos la pileta colocada, a saber de qué montaña se extrajo el bloque, qué cantera la trabajó, quién la elaboró en su día, quién la transportó, quién la colocó, y cuántas personas la usaron. Esa no es mi historia,es otra historia……

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A Àngels i Ramón, gràcies per fer-me gaudir d´aquest encarrec. Desitjo que hagi estat a la alçada dels objectius,tant del global de la reforma com d´aquest tema en concret. Us dedico el que és el meu primer Blog. Una forta abraçada i a gaudir-la!!!